Copio el texto a continuación:
(fecha real de publicación: 15 e febrero, 2008)
Pues aquí tienen la entrega oficial del siguiente capítulo de esta historia. Ahora para contarles que llevamos ya 2 semanas de clases, y que el fin pasado me fui a Helsinki con cuates de acá. ¿Qué les puedo decir de Helsinki? Es una ciudad bonita e interesante. Definitivamente no es como una de esas grandes capitales europeas tipo Madrid o París (de las cuáles yo no conozco ninguna, así que mi comparación la baso sólo en relatos de otras personas, televisión, fotos, y demás medios informativos): no tiene grandes edificios espectaculares, construcciones históricas mega antiguas, o cosas del estilo, pero pues se ve a leguas que es más ciudad que Tampere (no me mal entiendan: la verdad es que prefiero vivir en Tampere). Y en general estuvo bastante agradable el paseo.
El clima allá no nos favoreció ni tantito: hacía mucho aire, y por lo mismo se sentía mucho frío. Nublado todo el tiempo. Y para acabarla de amolar, durante nuestro recorrido turístico por el centro, se vino una neblina que no nos dejaba mucho espacio para la admiración y toma de fotografías de los paisajes y la ciudad en general. Estuvimos nada más un fin de semana: nos fuimos un sábado muy temprano en la mañana (a las 8 salió el tren, lo que significaba salir de mi departamento a las 7.15, y lo que significó levantarme a las 6am [yo se, yo se... ¡raro en mí! Pero valía la pena el esfuerzo.]), y regresamos un domingo en la tarde/noche. Helsinki está a dos horas al sur de Tampere (en tren, o casi 3 horas en camión), y en total íbamos 6 personas: Holger (alemán), Luca (italiano), Nymfodora (griega), Paulina, Cory y yo (mexicanos).
La ciudad no tiene edificios impresionantes a mi parecer, aunque aún así sigue siendo bastante bonita. Algunas fotos de Helsinki las pueden ver AQUÍ. Tal vez los edificios más turísticos son la catedral (protestante, bonita por fuera, y, personalmente, no me gustó por dentro... como que no tiene nada que admirar) y la iglesia ortodoxa (¡muy bonita!). Digo, hay mucho más que ver, pero de entrada esto es lo que más llama la atención. También allí fuimos al "Design Museum" (Goyi, Adri y Val, me acordé muchísimo de ustedes cuando entré ahí), que tiene algunas cosas interesantes, pero no es muy grande. Y pues en general caminamos horas y horas por el centro con nuestra mini guía turística de Helsinki que nos dieron en la central de trenes.
Algo curioso que nos pasó allá, es que leímos que en Helsinki existía un "Ice Bar": un bar hecho de puro hielo, con mesas de hielo, y asientos de hielo, con una temperatura constante siempre menor a -5°C. La entrada: 10 Euros. Y nosotros dijimos: ¡wow! ¡un bar de puro hielo, tenemos que ir! Así que nos aguantamos el precio de la entrada (que incluía una bebida), y entramos al famoso ICE BAR. Cuál fue nuestra sorpresa que, en efecto, es un bar con asientos y mesas de hielo, que están adentro de lo que parece ser un refrigerador grandotote, pero en dónde no caben más de 20 personas. Osea, de verdad es sólo un refrigeradorsote, con algunos detalles de hielo, como 2 mesas, 1 silla, y algunas paredes que tienen bloques de hielo alrededor. Y ya. No hay más. ¡Graaaan decepción! De verdad no valió la pena. Pero bueno, por lo menos tenemos una experiencia más que contar, jaja!
Cuando regresamos a Tampere, el clima aquí estaba igual que allá: neblinoso, con algo de frío sin que se sintiera en exceso, y por lo mismo, la nieve derritiéndose. Feo en general. Imagínense que la nieve se derretía, el cielo era gris, y la neblina no te permitía ver mucho: ¡qué deprimencia! Pero al cabo de esta semana que termina, el clima fue mejorando. Se quitó la neblina, comenzó a hacer más friito, la nieve dejó de derretirse, nevó un poco, lo que ayudó a que el paisaje se viera un poco más blanco y menos gris... pero lo mejor de todo fue que desde el miércoles y hasta hoy: ¡HA SALIDO EL SOL! Llevo casi ya un mes aquí en Tampere, y es apenas el 4to día que nos toca algo de sol. Y la verdad es que viviendo en México, no es cosa rara, pero acá, ¡de verdad se extraña!
Lo curioso es que parece que con el sol se vino también el frío. Cuando llegamos de Helsinki, la temperatura rondaba entre 0 y 2°C, y tan pronto comenzó a asomarse el sol, el frío comenzó a incrementar. Y hoy viernes, amanecimos a -7°, y parece que llegaremos a -15°, y que así se mantendrá el fin de semana, hasta el lunes que comenzará a mejorar de nuez. Porque eso sí: se ve el sol, y así como superman, abosrbemos su fuerza, pero de eso a que caliente, ¡ni madres! No calienta nada. Pero aún así, los días son más bonitos con sol. Y claro, con el frío, ocurrió lo inevitable: me dio gripa. Pero bueno, ese es el tipo de cosas que no se pueden evitar.
Fuera de eso, todo fluye con normalidad. Espero ustedes me cuenten como va todo en México, y que no les aburran mucho mis mails, jaja!